El Conjuro
Érase un escritor novato, desvergonzado y sin miedo al intento. En esta época donde la humanidad se divide en tribus llamadas nichos, él deseaba encontrar una comunidad intrépida capaz de celebrar sus relatos desquiciados. No encontró manera más descabellada de lograrlo que invocar fuerzas ocultas, una plegaria maldita descubierta en lecturas prohibidas. Estas frases le prodigarían el poder de sumir, a almas ansiosas de nuevas experiencias en la melancolía y la demencia, con cuentos desprovistos de gracia, capaces de devastar el espíritu más fuerte y, aun así, encandilar a la selecta tribu que lo seguiría por siempre.
No sabemos si la estrategia le funcionó, pero conseguí para ustedes los textos del conjuro utilizado, acompáñame en las profundidades de esta letanía:
En el éter de las musas y el tiempo tejido,
Bajo el velo de la luna y el cielo dormido,
Invoco fuerzas antiguas, secretos del saber,
Para que mis palabras florezcan y hagan estremecer
Oh, espíritus de la inspiración y el ingenio divino,
Escuchen mi llamado, en este rincón clandestino,
Conviertan mis relatos en gemas de rara belleza,
Que cautiven a los lectores con su magia y sutileza
Que cada frase sea como una nota de agonía,
Que en los corazones de los lectores se anide,
Que las tramas sean hilos que enreden y seduzcan,
Y que mis personajes cobren vida, profundos, que reluzcan
Que la tinta sea un bálsamo que acaricie el alma,
Que las metáforas dancen como llamas en calma,
Que los giros sorprendan y los desenlaces asombren,
Cada cuento, una joya, en el reino de las letras se nombren
Así pido y conjuro, con respeto y humildad,
Que mis creaciones inspiren pasión y lealtad,
Que mis palabras resplandezcan con brillo divino,
Y que cada cuento que escriba sea genuino
Que así sea, que así se teja en la tela del destino.
Mis relatos serán arte, la oscuridad mi camino,
Que el conjuro fluya en la pluma y en cada palabra,
Para cautivar a mis lectores, en un éxtasis que no se acaba.
¿Quieres ver una curiosidad?
Quizás solo descubramos si el conjuro funcionó cuando termines de leer este libro. Aunque, para entonces, puede que ya sea demasiado tarde.