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Desgraciados
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Relato 41 · 2 min

El Observador

Hedyn Alvarez · Cuentos Desgraciados

Cero nueve treinta horas. Hora ideal para colgar la ropa. La señora S. apareció por fin en la azotea, como todos los viernes, acompañada del pequeño D. El niño tenía una nueva mascota: un chihuahua ridículamente pequeño. Cachorro de no más de dos meses. Tembloroso. Torpe con el viento.

Susan colgaba la ropa como si no pensara en nada. Movimiento automático: sacar, escurrir, colgar. Escurrir, colgar. La lavadora roja seguía girando, tosiendo el agua jabonosa. Dany jugaba en un rincón con su perro nuevo. A veces se reía solo. Igualito a como lo hacía cuando aprendía a caminar, hace poco más de un año.

Dos años, tres meses, once días. Hoy.

Desde mi puesto, en lo alto del edificio de administración, tengo visión clara de toda la azotea. Binoculares limpios. Sin obstáculos. Sin reflejos. El cielo despejado colabora.

H. también observa desde otro ángulo.

Buen clima para lavar. No como en las noches. Lavar de noche es impropio. Susan lo sabe, aunque antes lo hacía. Una vez logré bajarle un peluche del tendero. Por nostalgia. Por broma. Ella no lo notó.

Anteayer los vi en el supermercado. Bueno, decir los vi es inexacto. Los observé es más correcto. Me escondí detrás del exhibidor de caramelos. Ella tenía cara de cansada. Dany parecía animado. Juraría que, en un momento, me miró. Solo por un segundo. Como si supiera. Como si algo en su sangre todavía me reconociera.

Pensé en acercarme. Pensé en pedirle que me dejara saludarlo. Pero me avergoncé. Aún no es tiempo. Las reglas son claras: cien metros. Nada de contacto. Nada de amenazas. Aunque nunca fui una amenaza. Nunca lo sería.

El cachorro tambalea con cada ráfaga. Dany lo protege con sus manos, le ofrece esas croquetas modernas, esas bolitas artificiales que no parecen comida real. En mis tiempos, a los perros se les daba las sobras. En fin, será un buen niño. Si no lo llenan de mentiras.

Susan miente. Mintió ante el juez. Mintió frente a mí. Aun así, la sigo amando. Aunque haya dicho que tenía miedo. ¿Qué clase de madre evita enseñarle el miedo a su hijo? ¿Cómo espera que lo proteja si no lo educan con disciplina?

Algo se mueve en el cielo.

H. aparece. Rápido. Preciso. Vuelo rasante.

Dany grita. El chihuahua ya no está. H. se lo ha llevado. Un solo movimiento. Precisión quirúrgica.

Susan reacciona. Levanta al niño. Lo abraza. Llora. Lloran los dos. Y yo también lloro.

Nada de esto habría pasado si su padre estuviera allí.

En tres meses y dos días termina la restricción. Entonces me acercaré.

Observo el vuelo de H. alejándose. Un halcón común, de los que anidan en antenas y azoteas. Lleva el cachorro en las garras. Comida para sus crías.

Un buen padre.

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